viernes, 13 de febrero de 2009

TELEVISIÓN Y ¿DEMOCRACIA?*


Desde sus inicios en México, la televisión se vio concentrada en pocas manos. Casi desde que se tiene conciencia en la población mexicana sólo se recuerda a los Azcárraga como dueños del gran monopolio, “Televisa”, que posteriormente se convertiría en un “duopolio” (palabra frecuentemente utilizada en años recientes) con la aparición de TV Azteca.

Fue durante el sexenio de Carlos Salinas, el principal promotor del Estado y las reformas neoliberales, que se dio la venta de Imevisión (con el Canal 13) al grupo Radiotelevisora del Centro (ahora Grupo Salinas) creándose Televisión Azteca (cuyo dueño es Ricardo Salinas Pliego).

La historia de la televisión en México siempre, de una u otra forma, se vio regida por las leyes del mercado, y en especial, con las reformas neoliberales. En la actualidad el aspecto económico es el mayor rector de la vida social, política, y por desgracia, hasta democrática de un país. Con esto, sería conveniente preguntarnos ¿hasta dónde interviene la televisión en la vida democrática de un país?

El concepto “democracia” es muy subjetivo. ¿Qué entendemos por democracia? Eso dependerá del régimen de cada país, incluso de la ideología de cada individuo, y a pesar de que existen convenciones sobre lo que se consideran naciones, regímenes o acciones democráticas, no son seguidas (o no pueden ser seguidas) al pie de la letra por cada país.

Los gobiernos en México siempre han tenido tintes antidemocráticos, viviendo por ejemplo, 70 años bajo el poder de un mismo partido y una misma ideología, con inconformidades sociales y denuncias de elecciones dudosas y procesos electorales poco confiables (así como un alto porcentaje de abstencionismo electoral).

Con todo lo anterior es casi imposible pensar en lo que se ha mencionado muchas veces: que cada país (o sociedad) tiene el Gobierno que merece. ¿Entonces, de la misma forma, tenemos la televisión que merecemos? No precisamente.

A pesar de que existe un debate, que parece interminable, sobre lo que se “debe” transmitir en la televisión y lo que los televidentes “quieren” ver, esto va más allá de la sociedad, incluso más allá de los dueños de los medios de comunicación (por lo menos en el régimen neoliberal bajo el cual vivimos). Y de nuevo cabe hacer énfasis en la idea de que la economía, hoy en día, rige prácticamente todo.

Los medios de comunicación, como la televisión, establecen su agenda setting, es decir, lo que consideran importante y, por ende, lo que debe transmitirse, sin embargo ésta agenda a su vez es dictada por las reglas del mercado. ¿Cómo podría cambiar su programación una televisora, cuando vive de quienes pagan sus anuncios publicitarios, y a éstos sólo les importa que la mayor cantidad de gente vea los programas donde se anuncian? Lo anterior es sencillo de entender. La televisión, cuando menos la mexicana, subsiste por dos cosas: el poder o control político, y el poder económico. Haciendo un ejercicio imaginario, con meros supuestos, de que en México se tuviera que transmitir una programación distinta, más cultural, educativa, etc., la reacción inmediata de los dueños de las principales televisoras sería argumentar (según su lógica) que esa programación no es lo que la gente desea ver en sus canales. Como cita el dicho: “al cliente lo que pida”. ¿Pero qué hay de las nuevas y futuras generaciones? Para ellas, si crecieran con ese tipo de televisión, sería normal y la aceptarían, pues estarían igual de acostumbrados a esa programación como lo está la sociedad a la programación actual.

El problema quizá provenga del régimen en el que vivimos, controlado por tecnócratas y en el cual, así como se pretende eliminar al Estado de aspectos sociales y políticos del país, dejando el control en la burguesía empresarial (que como menciona Cornelius Castoriadis se están convirtiendo en “una burocracia de managers”[1]), también se pretende acabar con la sociedad activa. Dicha concepción de “democracia” la limitan al simple ejercicio del voto, sin que exista después (ni en ninguna circunstancia) una sociedad civil activa, como debería ser según Norbert Lechner en su texto “Estado y Sociedad…”[2].

En México se ha empleado a la televisión, por ser el medio de comunicación con mayor penetración, para lograr esos fines. Bien cita Regis Debray[3] que “gobernar es hacer creer”. Y en México se hace “creer” a través de la televisión. El cómo logra la televisión esa “credibilidad” (o quizá sería más adecuado decir “convencimiento”, ya sea conciente o inconsciente) es un tema amplio, pero podemos reducirlo, de manera un tanto arbitraria, al uso excesivo de la imagen, como hace referencia Debray. Este uso de las imágenes, y otros recursos que van desde la retórica, psicoanálisis, etc., es una manera en que la realidad puede ser transformada, dándole el significado que desee la clase dominante.

Existe además, un debate constante sobre la “interacción” del televidente respecto a lo que mira en el aparato receptor. Hay quienes defienden la teoría de que a la televisión sí se le puede llamar un medio de “comunicación” porque el espectador reacciona, por ejemplo, al comprar algo que vio anunciado en la televisión; hay quienes consideran lo contrario. Y es que la televisión, si bien genera reacciones, dado que el televidente no es un espectador totalmente pasivo (como algunos otros teóricos piensan), no es lo mismo una “respuesta” real que una simple “reacción”. Una reacción se produce por cualquier estímulo, (hasta la comezón causa una reacción), de ahí que el espectador no sea pasivo, sin embargo una respuesta es algo muy diferente, y si además consideramos el concepto básico de comunicación (emisor-mensaje-receptor e inversa), no se cierra el ciclo al no haber una respuesta (feedback) por parte del televidente, pues si bien puede estar o no de acuerdo con lo transmitido, no se tiene un espacio, por ejemplo en la programación, para dar una “respuesta”, una réplica. En ese sentido, la televisión no puede ser un medio democrático desde el momento en que no existe un derecho real de réplica. En el caso de México es aún menos democrática ya que, ni aunque existan leyes que supuestamente regulen ese derecho, casi siempre se tiene sólo una perspectiva, es decir, un modo de significar las cosas y una creación, un modo de ver lo que subjetivamente llamamos “realidad”, según los dueños de los medios y la clase en el poder.

Cabe mencionar otro aspecto poco tratado: la contaminación de lo público (lo que transmite la televisión), en lo privado (los hogares), así como la irrupción, conciente o inconsciente, de la televisión en las personas y cómo esto, ya no digamos que ejerce poder, sino que cambia toda una forma de vida de las nuevas sociedades. En el mundo las nuevas tecnologías y los medios de comunicación han llevado a una individualización preocupante, pues las personas conviven cada vez menos (por ejemplo, con el uso de la internet, en lugar de ir a ver a una persona simplemente se le envía un e-mail). Y esta “individualización” que refieren Alain Mons[4] y por otro lado Cornelius Castoriadis[5], se refleja en el comportamiento político-social de las personas, pues si nos detenemos a ver qué ocurre (en el caso mexicano) con la sociedad, veremos que a las personas cada día les importa menos lo que ocurra con los “otros”: ya no se tiene un sentido de lucha social, ni de protesta, porque esa concepción de colectivo se pierde más y más. Las personas no reaccionan ante lo que le suceda a los demás (sea desgracia, protesta, acción civil, etc.) en tanto no afecte sus intereses personales. El Estado, mediante el uso de la televisión por ejemplo, está logrando desarticular a la sociedad como colectivo.

Todo lo anterior nos da una pequeña perspectiva de cómo es que los dueños de las dos grandes televisoras han encontrado el “tesoro” al final del arco iris ejerciendo un gran poder sobre la esfera política mexicana. Quien tiene a la televisión de su lado, tiene el poder asegurado, y para muestra basta ver los comicios presidenciales de 2006.

Es así como los poderes de facto en México no están representados por los políticos, también los representan, hasta en mayor medida, la televisión, considerada por muchos “el cuarto poder”. Por ello es acertado decir que hoy en día la “democracia” no es más que una “oligarquía liberal”[6].

La democracia en México es finalmente una significación imaginaria construida por los medios masivos de comunicación, es la forma de entender el mundo desde la perspectiva de quien detenta el poder y emite los mensajes, que en este caso es la clase dominante: los dueños de los medios en alianza con el poder político.

Por último, se puede decir que es necesaria una regulación de los medios. No hay que soslayar la gran importancia de que el Estado tuviera sus propios medios (por así decirlo), pues la decisión de la política neoliberal que vendió en 1993 Imevisión quizá no fue la más correcta; a pesar de eso, también cabe la pregunta de qué tan beneficioso resultaría, hoy en día, que el Gobierno mexicano tuviera en su poder aunque fuese un solo canal de televisión. ¿Realmente se trataría de una “televisión pública” o se emplearía como un gran aparato ideológico de Estado? Pues a pesar de que la televisión en México tiene “dueños”, el Gobierno y las diferentes fuerzas políticas no dudan de su gran poder, gastando inmensas cantidades de recursos económicos en dicho medio.

Dado que las instituciones en México están muy deterioradas, es necesario que la cada vez más desarticulada e “individualizada” sociedad mexicana tome cartas en el asunto, pues los medios, que en teoría también deberían reaccionar en algún momento, no muestran señal de querer hacerlo (según Lechner la democracia se fortalece de “organizaciones sociales de base y los medios de comunicación”[7]). Por su parte, las fuerzas políticas opositoras deben ser firmes, sabiendo lograr acuerdos, teniendo sus objetivos muy claros, aunque éstos sean pequeños y a corto plazo, pues no se podrá considerar a la televisión un medio democrático en tanto no se tenga acceso a los medios de comunicación, en este caso la televisión, y mientras no exista una verdadera pluralidad y un real derecho de réplica.


*Publicado en "La Fuerza del Sol" No. 583, febrero 2009


Bibliografía

Castoriadis, Cornelius. “El Deterioro de Occidente”. 1992. pp. 16-23

Debray, Regis, “Dialéctica de la televisión pura” en Vida y muerte de la imagen. Historia de la mirada de Occidente, Paidós. Barcelona, 1994, pp. 277-298.

Lechner, Norbert. “Estado y sociedad en una perspectiva democrática” en Estado, democracia y ciudadanía, Universidades de la Plata, del Litoral de Quilmas. Argentina, 1999, pp. 23-40.

Mons, Alain. “Territorios Televisivos” en La metáfora social. Imagen, territorio, comunicación, Ediciones Nueva Visión, Argentina, 1994, pp. 129-151.
[1] Castoriadis, Cornelius. “El Deterioro de Occidente”. 1992. p. 19
[2] Lechner, Norbert. “Estado y Sociedad en una perspectiva democrática” en Estado Democracia y Ciudadanía…
[3] Debray, Regis. “Dialéctica de la televisión pura” en Vida y Muerte de la Imagen...p.280
[4] Mons, Alain. La metáfora social. Imagen, territorio, comunicación. 1994. pp. 134-137
[5] Castoriadis, Cornelius. Op. Cit. p. 17
[6] Ídem.
[7] Lechner, Norbert. Op. Cit. p. 34

domingo, 25 de enero de 2009

44

Sin lugar a dudas el acontecimiento político e internacional de la semana fue la toma de posesión del presidente número 44 de Estados Unidos, Barak Hussein Obama, el primer afroamericano con ese cargo.

La toma de posesión fue celebrada por miles de ciudadanos en las calles y a lo largo y ancho de Estados Unidos. El afroamericano, siempre sonriente, gozó de “su día” entre aplausos y vítores… ¡qué diferencia con lo que vivimos en México aquel 1º de diciembre de 2006! Me gustaría preguntarle a Calderón si no se revolcó de la envidia…

Obama se ha convertido en un pop-star de la vida nacional (gringa, por supuesto) e internacional. Basta con ver que, por ejemplo en México, todos los diarios de circulación nacional tenían en sus encabezados del martes 20 de enero una nota referente al juramento que haría ese día el ahora presidente de la unión americana. Del mismo modo, pregúntele al “tío google” por Obama, y encontrarán en este famoso y recurrido buscador de internet, nada más y nada menos que 285,000,000 links relacionados… y de YouTube ya ni les cuento cuáles fueron los videos más vistos esta semana.

Sin embargo ahí se encuentra lo escabroso del asunto: demasiada fe, demasiadas esperanzas y demasiadas expectativas. Como bien han señalado algunos analistas, es cierto que Obama será un mejor presidente que Bush (creo que cualquiera lo sería), que vislumbra aplicar una mejor política económica, social y exterior, lo cual esperamos favorezca a países tan dependientes de los EU como México. De lo anterior no hay duda. El problema radica en las sobre-expectativas que se han creado en torno a la figura de Obama, principalmente las creadas por los medios de comunicación. No olvidemos entonces que el inquilino de la Casa Blanca podrá ser un muy buen presidente, mas no es milagroso. Como bien refiere Jaime Avilés en su Desfiladero (La Jornada, 24/01/09) sólo esperamos que “volteé” a ver las inconformidades y movimientos sociales gestados en México, no para que nos “ayude” con nada (la ropa sucia se lava en casa), sino para que al menos muestre empatía hacia la situación (ojo: que no es lo mismo que simpatía).

Así, George Walker Bush dejó el cargo, siendo considerado por algunos medios, analistas y un grueso de la población, el “peor presidente” de Estados Unidos. Aquí en México nosotros pensamos eso cada sexenio, y cada sexenio descubrimos que viene uno peor, y otro, y otro peor, peor… ¿hasta dónde podremos llegar?

Y a pesar de que la obamanía robó cámara esta semana, los azules y sus (des)gobiernos siempre dan de qué hablar…

Los gordos de Calderón

Empezamos por contar que Calderón de “bromita” se quejó de lo mucho que le cuesta al gobierno atender al pueblo (“prietos, peludos y apestosos” como nos dicen), de enfermedades causadas por la obesidad… ¡no se mordió la lengua con Carstens a lado, y los tres mil pesos que el Secretario de Hacienda literalmente se traga! Que empiece por bajarle a sus gastos burocráticos, como esos 3 mil pesos de comidas para Carstens, y luego hablamos…

Los favores a la Maestra

Y continuando con el (espurio)Presidente del (des)empleo, los favores a “La Maestra” nunca terminan… ¿No se preguntan, queridos lectores, qué tanto (en serio, qué TANTO) le ayuda la miss Gordillo a Calderón con sus porquerías, que los favores nunca se le acaban? Ahora la deplorable Gordillo se sacó la Lotería: nombraron director de la Lotería Nacional a Miguel Ángel Jiménez Godínez, ex dirigente y ex diputado del Panal… ah, porque acuérdense que ya vienen las elecciones y la fórmula PAN-Panal será el hit.

Por cierto, hablando también de los azules, cabe mencionar de manera breve, como Felipe, las columnas que el también paupérrimo de Germán Martínez, del Kinder-Garden de Calderón, escribe en El Universal, tratando de defender lo indefendible: el “Estado fallido” de su mini-presidente (El Universal, 20/01/09)… ni cómo ayudarle, ni para criticarle sus columnas que causan hasta soñolencia. Mejor que siga intentando, intentando…

UAM e ICEL… hasta la comparación ofende

Ya por último, no podemos pasar por alto, como uamera que esta tecleadora es, la pésima comparación que López-Dóriga hizo sobre el “exitoso proyecto universitario ICEL” (de Jorge Nacer) que “atiende a 40 mil estudiantes, como la UAM” (En Privado, Milenio, 21/01/09). Sí, la comparación en apariencia fue sólo numérica, pero no olvidemos que los niveles académicos son muy, pero muy diferentes mi estimado lector de noticias por tv.

¡Hasta el viernes!

viernes, 16 de enero de 2009

Dime con quien te juntas…

Le preguntaríamos eso a Carlos Ahumada. En su columna La Historia en Breve, Ciro Gómez Leyva anuncia la próxima publicación del libro de Carlos Ahumada (“El Libro de Ahumada”, Milenio Diario, 14/01/09), mismo que el (pseudo)periodista recibió personalmente de manos del argentino para leerlo y “tal vez” hacer el prólogo. Gómez Leyva se ufana de que el libelo revelará cosas “uyuyuy” como dirían por ahí, y que espera esté en circulación para primavera… ¡qué oportuno, ¿no?! Ay, no queremos ser mal pensados de que tenga alguna relación con las elecciones intermedias de este año, ¿o si?... El caso es que dicho libro se basa en “preguntas y respuestas”, y los cuestionamientos son elaborados por (¿quién creen?) la pura “realeza periodística”: Adela Micha, Nino Canún, Ricardo Alemán, entre otros ilustres… ¿por qué no nos sorprende? Bien decía mi abuelita: dime con quién te juntas…

Y no conforme con eso, Ciro también se portó “bonito” con cierto personaje “guapo” de la farándula política… ¡ya saben a quien me refiero! En su columna del 15 de enero, Gómez Leyva escribe sobre la situación de casi complot que le están creando al “pobrecito-represor” de Enrique Peña Nieto, comparando, sí ¡comparando! al gobernador del Estado de México con López Obrador (¡!) por lo que según están maquilando en su contra Felipe Calderón y Germán Martínez… Ay, Ciro, ¿ya tan rápido te estás alineando con el que crees que va a quedar en 2012?...

Y hablando de los blanquiazules, esta semana nos dieron mucha tela de dónde cortar…

Es de notar el “arduo empeño” de los panistas capitalinos por hacerle un marcaje personal a Marcelo Ebrard, manifestándosele incluso (unos diez individuos) en eventos, para “exigirle agua y seguridad” (Trascendió, Milenio, 16/01/09). Pero, al igual que en los medios de comunicación, es importante lo que se dice, pero más importante aún lo que NO se dice, ¡ah, verdad!

Pues sí, porque a los del PAN-DF parece que se les “olvidó” mencionar sobre el desvío de dinero que hicieron de la Secretaría de la Reforma Agraria (SRA) a la institución política, mediante un fraude con organizaciones “fantasma” que recibieron recursos por medio de programas sociales, como se publicó en El Universal (Itinerario Político, 14 y 15 de enero 2009). Otro botón de muestra es lo documentado por el periodista José Reveles en su libro “Las Manos Sucias del PAN”, por si quieren saber de otros desvíos millonarios al PAN, de la misma forma, mediante programas sociales en beneficio del campo… Aaahh, porque el fraude de “Pro-Árbol” es otro asunto pendiente…

Pero en este lodazal albiazul no podía faltar el “primer católico de México”, como bien nombra Marcela Gómez en su columna a Calderón (A Puerta Cerrada, Milenio, 16/01/09). Pues resulta que Felipe del Sagrado Corazón de Jesús se persignó y re-persignó en el discurso con el cual inauguró el “Encuentro Mundial de las Familias”, diciendo que México era “tierra de María de Guadalupe y de San Juan Diego”… ¡Por los clavos oxidados de Cristo!... No, pues ni qué decir. Sólo preguntarnos ¿dónde quedó el estado laico? Como citan las consignas: “Si Juárez viviera, en su m… le pusiera”. ¡Ups!

Y entre tantos eclesiásticos sucesos, ahora resulta que en Guanajuato, por disposición de Eduardo Romero Hicks, se castigarán los besos prolongados, las manifestaciones, a los ambulantes y las palabras y actitudes obscenas (Astillero, La Jornada, 16/01/09) ¡Qué inquisidores nos salieron con eso de “guanajuatizar México”! ¡Le rezaré, como diría una amiga, al baby-toch, mejor conocido como Santo Niño de Atocha, para que no nos alcancen tan retrógradas disposiciones que nos impidan babearnos a gusto!

¡Hasta el próximo viernes!

viernes, 9 de enero de 2009

Un mundo sin paz

Sí, por desgracia vivimos en un mundo que parece no conocer la implicación de la palabra “paz”. Hoy se cumplen 13 días desde que iniciaron los bombardeos israelíes en Gaza. Ayer (7 de enero), se acordó una tregua –por desgracia sólo de unas cuantas horas al día- para permitir el ingreso de ayuda humanitaria internacional, así como para enterrar a los muertos. La Organización de las Naciones Unidas (ONU), en la cual México ocupó este año por primera vez un puesto temporal en el Consejo de Seguridad, sólo ha pedido el alto al fuego, condenando los ataques contra la población civil. Suman ya más de 700 muertos, la enorme mayoría civiles palestinos, niños entre ellos.

Es increíble como Medio Oriente nunca ha tenido grandes momentos de paz. Los conflictos entre palestinos, israelíes, egipcios o las invasiones que han sufrido por parte de países occidentales –como la última “guerra” de Bush contra Irak-, son muestra de ello. Los constantes ataques terroristas que Israel sufría por parte de suicidas palestinos, por ejemplo, no son suficiente justificación ante la aplastante invasión y bombardeos a la población de Gaza, que ha cobrado ya tantas vidas inocentes. Tel Aviv rompe así muchos acuerdos internacionales, entre ellos los Convenios de Ginebra -y otros mecanismos legales-, aplicando, como bien cita el editorial de La Jornada, la “ley del más fuerte” (La Jornada, 7/enero/2008). Israel cuenta con un número muy superior de soldados, y con armamento y tecnología mucho más sofisticada (provista claro, por Estado Unidos). ¿El objetivo? Tal parece, apoderarse de territorio cerca del Mar Mediterráneo.

Así, la guerra judeo-palestina más violenta (desde la “Guerra de los seis días” de junio de 1967) continúa, y manifestaciones en todo el mundo, organizaciones y gobiernos, piden un cese al fuego. Vamos a ver hasta cuando.

Y en México, el “bombardeo” de gasolinazos también parece tener una “tregua”… o por lo menos eso fue lo que dijo Felipe Calderón. ¿No le parece demasiado tarde, Sr.?

Se prevé una contracción económica, con nulo crecimiento económico para este 2009… ¿por qué no nos sorprende? Valdría preguntar aún, ¿por qué no se hizo caso de las advertencias de esta crisis, llevando a cabo planes para no que no fueran tan adversos los estragos? López Obrador, odiado y amado por muchos, tenía razón en advertir –como también lo hizo con la reforma petrolera- de la crisis económica, aunada a la prevista crisis financiera mundial y, principalmente, estadounidense. Sin embargo, y como siempre, sólo echaron mano del plan presentado por el tabasqueño para denostarlo y llamarlo –ooootra vez- loco.

Varias empresarios, que también ya resintieron la crisis económica, están quejándose de que sus consorcios se encuentran al borde de la quiebra (eso sí, ellos siguen viajando en sus aviones privados, ¡cómo no!), y algunos de estos consorcios, como Comercial Mexicana, Cemex, General Mortors México, entre otros, piden a gritos un “rescate” del gobierno... qué, ¿Fobaproa reloaded?..

¿Y qué hacer ahora? Lo mismo que siempre hacen: “fregar a los más jodidos” (¿o joder a los más fregados?). El alza en los precios de insumos, de la misma canasta básica, será inevitable (y a ver si no nos aplican otro “Robaproa”). Faltan también los aumentos: de precios, de impuestos (nunca de salarios); los recortes presupuestales, de empleos, de todo… Eso sí, menos el bajar los altísimos salarios burocráticos (¡ni Dios lo mande, pensarán las sanguijuelas gubernamentales y legislativas!)…

¡Aguas!… Y no por la crisis económica que ya tenemos encima. Fue de destacar esta semana la noticia de que en algunas delegaciones y municipios del Distrito Federal y el Estado de México, respectivamente, cortarán el suministro de agua durante tres días de cada mes, hasta mayo. En su editorial, El Universal (7/enero/2009) nos intenta concienciar sobre la escasez de agua, la necesidad de no desperdiciarla y, claro, de pagarla. Sí, es bien cierto eso. Lo curioso es que se olvidaron de “culpar” a las grandes empresas que diariamente consumen millones de litros cúbicos de agua, y que además, en el colmo del sarcasmo ¡no la pagan!

¿O a caso olvidaron que la empresa lechera “Lala” ya prácticamente secó el manto acuífero de Cuatro Ciénegas? ¿Que Coca-Cola no paga el agua? ¿Tampoco Jugos del Valle –aunque ahora también ya pertenecen a Coca-Cola? Pues parece que sí.

Nos despedimos, mientras el Partido de la Revolución Democrática (PRD) tendrá que pagar “solamente” 39.5 millones de pesos por los plantones de Reforma en 2006, según lo aprobó el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), y con la noticia (El Universal on-line, 9/enero/2009) de que Carmen Aristegui por fin regresa a la radio, con un noticiario en el 102.5 FM (MVS), este lunes a las 6 de la mañana, ¡en hora buena!

sábado, 3 de enero de 2009

A modo de editorial

Los medios de comunicación en México no son quizá los que quisiéramos. Si bien se han pensado y elaborado muchas, quizá demasiadas propuestas sobre cómo “deberían” ser o no los medios impresos y electrónicos, al final del día los estudiosos de la comunicación no llegan más que a meros proyectos, que por desgracia se quedan sólo en eso: proyectos y propuestas con tintes hasta utópicos.

En el país no existe una legislación adecuada en materia de medios, pero tampoco ha existido una amplia reacción en la sociedad que haga presión al gobierno y a los legisladores para modificar los estatutos legales en materia de comunicación. Y aquí comienza el interminable debate, del cual los comunicólogos, los estudiantes en las aulas universitarias, los mismos dueños de los medios y en general la sociedad, enfrentan: ¿Qué transmitir o publicar en los medios de comunicación (sean impresos o audiovisuales)? ¿Lo que se “debe” o lo que se “quiere”? Los dueños de los medios nos dirán que se transmite/publica lo que la gente “quiere”. Como diría el viejo refrán: al cliente lo que pida. Pero, ¿es eso lo que realmente “quiere” la sociedad? ¿Cómo comprobarlo cuando no hay más opciones?... El debate y el análisis es aún más amplio, pero no es el fin de esta primera publicación abordarlo.

Con el contexto anterior, como se decía, la sociedad no ha ejercido quizá la presión necesaria para “cambiar” a los medios de comunicación que se tienen… ¿o si?

En años recientes, y principalmente después de las últimas elecciones presidenciales en México, se comenzaron a generar los comúnmente llamados “medios alternativos”. Como una reacción de resistencia civil, amplios sectores de la sociedad, en especial aquellos que atravesaban conflictos de oposición al régimen y a las injusticias sociales, se fueron abriendo paso a través de nuevas formas de comunicación.

Movimientos como el de resistencia civil pacífica, encabezado por Andrés Manuel López Obrador, así como la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), crearon nuevas formas de romper el cerco mediático que existía en torno a sus protestas. La APPO incluso tomó, literalmente, estaciones de radio locales. También se han creado nuevos medios impresos, con financiamientos propios.

Durante los plantones sobre Reforma, por ejemplo, los obradoristas crearon “Radioamlo” (
www.radioamlo.tv). Hoy en día Radioamlo cuenta no sólo con su página de internet (desde la cual hacen transmisiones en vivo), sino con un gran equipo de profesionales de la comunicación, y equipo tecnológico que va desde micrófonos y grabadoras, cámaras fotográficas, cámaras de video, hasta una revista.

Al paso de los meses se fueron creando medios alternativos, haciendo mano de las nuevas tecnologías como el internet, que permite no sólo una comunicación eficiente, sino directa y en tiempo real. El Sendero Del Peje, es quizá un ejemplo claro de cómo el internet logró traspasar sus propios límites. Siendo en sus inicios un simple blog (
www.elsenderodelpeje.blogspot.com) en oposición al desafuero del entonces Jefe de Gobierno del DF, hoy en día sus creadores lograron publicar un diario impreso con el mismo nombre.

Si bien la televisión es hoy el medio de comunicación más importante en el país (por ser el segundo con mayor cobertura, después de la radio, pero con mayor penetración por ser visual), los diarios impresos causan gran impacto y no por la prontitud de sus noticias. Lo que más se busca de los periódicos en la actualidad son las “plumas” que escriben en ellos: sus columnas de opinión. Sin embargo, no siempre se tiene precaución con lo que se publica (y no porque se deba censurar nada, en absoluto). En ocasiones resulta sorprendente leer tantas faltas al periodismo en sí, que uno se pregunta cómo se atrevió Carlos Marín a escribir su “Manual de Periodismo” (tan recomendado entre los estudiantes de comunicación), cuando en su diario Milenio (y hasta es sus propios escritos) se saltan muchísimas reglas básicas del mismo.

Por ello la creación de este blog.

Esta tecleadora, que también ha cuestionado el debate sobre lo que se “debe” o “quiere” de los medios, ha llegado a la conclusión de que se puede publicar y transmitir toda la basura o falacias que se quieran, mientras exista pluralidad, mientras exista lugar para todas las visiones y versiones habidas y por haber, similares o contrapuestas.

La Contracolumna surge, sin ninguna pretensión, como una simple necesidad de réplica, de contraste a las opiniones publicadas en los principales diarios de circulación nacional. De ahí el mismo nombre de este blog: “contra” las columnas. Y no por presentar, del mismo modo que lo hacen los medios ya existentes, una opinión ciega y sorda a las demás opiniones.

La Contracolumna será una publicación electrónica semanal (cada viernes) que retome los temas más recurrentes en las secciones de opinión de diarios como Reforma, Milenio, La Jornada y El Universal, en ocasiones acordando con algunos, disertando con otros, pero sin olvidar que éste es un medio más, como debería de haber muchos.

Con el afán de que todas las voces sean escuchadas, La Contracolumna no se cierra a las opiniones disímiles a las aquí publicadas, siempre que se tengan motivos o fundamentos, por ello la creación de un e-mail donde pueden mandar sus comentarios, opiniones y sugerencias:
lacontracolumna@hotmail.com

Así pues, empieza un año que no se pinta fácil ni en lo económico, político o social para el país. Y aquí inicia La Contracolumna su primera entrega, aunque en sábado, a modo de editorial…

¡Hasta el viernes!